Artículo
LOS AVATARES DE MICROTEATRO
Un acercamiento, a través de su experiencia en Miami, de una forma
teatral contemporánea que mueve el entusiasmo y la polémica.
Por JORGE
CARRIGAN e ISMAEL ORTEGA
La historia
Un antiguo
prostíbulo madrileño fue convertido en espacio teatral múltiple en el otoño de
2009 por medio centenar de actores y directores españoles que no tenían teatros
en los cuales presentarse y querían seguir desempeñando el oficio para el cual
se habían formado. Los teatristas que tenían la suerte de estar en los grandes
teatros apoyaron el experimento con su presencia. Se trataba de hacer teatro
con muy bajos presupuestos, sin posibilidades de inversión en publicidad,
anunciándose sólo a través de las redes sociales. El público respondió e
inmediatamente se extendió, primero a otras ciudades de España y posteriormente
a otros países, otras ciudades, entre ellas Miami, donde constituye un proyecto
del Centro Cultural Español.
Así surgió Microteatro,
este novedoso concepto que, sin embargo, tiene ilustres antecedentes en los
géneros chicos del teatro español del Siglo de Oro (entremeses, jácaras y
mojigangas), además del teatro callejero donde se ofrecían breves
representaciones teatrales como complemento de espectáculos circenses. Siendo
obras de 15 minutos, el espectador puede elegir tanto el tiempo que quiere
pasar en el teatro, según el número de obras que quiera ver, así como cuánto
está dispuesto a pagar.
Microteatro es
también un espacio de socialización, lugar de encuentro entre espectadores y
artistas del medio, que propicia la interacción durante la escenificación
de las obras; pero, además, después de terminada la función existe un espacio
que permite que compartan espectadores, actores, dramaturgos y directores. De
ese modo llega a establecerse una retroalimentación que no se produce con
frecuencia en otros teatros. Esto, para el espectador común, es un atractivo extra, lo
cual le ha hecho alcanzar una popularidad tal que dicho formato se ha
convertido en un movimiento teatral con un creciente impacto cultural.
¿Qué pasa con
Microteatro?
Hay opiniones de
que en Microteatro se presenta un teatro superficial, sin propósitos artísticos.
En muchos casos, para subestimar su calidad, los detractores lo asocian con la
comedia, lo cual es erróneo partiendo de que la comedia es un género tan
respetable como los demás. Por otra parte, en Microteatro se pueden presentar,
y de hecho se presentan, melodramas, tragedias, tragicomedias, obras de teatro
musical y hasta óperas, porque como proyecto reconoce todas las formas
teatrales.
Un altísimo
número de los actores y directores más prestigiosos que trabajan en nuestra
ciudad han mostrado obras en este formato. Justipreciar la calidad de dichas
obras es otro tema. Aunque no siempre la calidad de las obras presentadas tiene
un alto nivel estético, si hacemos un balance del repertorio de más de una
década, concluiremos en que es incorrecto asumir que la creación para
Microteatro esté compuesta sólo por obras de arte menor, mucho menos como
divertimento. De la calidad de las presentaciones son responsables todos los
artistas que participan de esta modalidad teatral.
Vayamos a un
ejemplo: Si un actor sin mucha, o ninguna, experiencia como dramaturgo, escribe
algo muy “sencillo” y con poca, o ninguna, experiencia como director, lo ensaya
“muy poco” con dos actores con poca, o ninguna, experiencia, porque el estreno
deberá ser pronto y, finalmente, le incorporan dos o tres textos improvisados,
con el objetivo único de hacer reír a los espectadores, el resultado puede ser
desastroso si se presenta tanto en Micro como si lo hace en un teatro
tradicional.
Hay que partir
de que esta es una manera de hacer teatro y como teatro será juzgado. De ahí
que Microteatro deba estar siempre en tela de juicio. El resto del teatro también
está en tela de juicio constantemente, y no se puede argumentar que las
características intrínsecas de Microteatro hacen que la corta duración y la
limitación del espacio escénico lo pongan en desventaja. Habrá que tomarlo como
un reto y siempre que el creador consiga vencer esos inconvenientes, la
apreciación será justa y el resultado loable.
Sin embargo,
para valorar, de manera positiva o su contrario, habría que abrazar
Microteatro, participar de este tipo de experiencia estética. Cierto es que una
modalidad artística diferente es por lo regular rechazada por muchos, pero en
el arte la relación dialéctica entre el emisor y el receptor se basa, en gran
medida, en cómo cada uno de los elementos consigue acercar al otro. Por otra
parte, la diversidad de temas y la inmediatez a la hora de tratar la actualidad
es una virtud que Microteatro posee por encima de un teatro que requiera más
tiempo de elaboración, pero a la vez es uno de los aspectos más criticados. No
se trata de perdonar las imperfecciones propias de la urgencia, pero sí de
entender que el teatro urgente no deja de ser teatro por ser imperfecto.
La actualidad
La
popularidad de Microteatro, tiene que ver también con el excelente trabajo que
hacen los que tienen a su cargo el complicado entramado de horarios y obras y
la excelente disposición en su trato con el público. Acercar al espectador es
su objetivo, hacerlo parte de esa experiencia artística; y lo consiguen con
creces. Los espectadores que llegan a su sede en Miami son recibidos en una atmósfera
de calidez y confianza. Eso es, sin dudas, algo que hace que muchos quieran
volver.
Si echamos
un rápido vistazo a la programación de la recién finalizada temporada veremos
que en Confesiones tres amigas hablan de la pareja, el sexo y la vida, tres temas de los cuales
nada puede darse por sentado. Tres actrices sentadas alrededor de una mesa.
Buenas interpretaciones para el recurrente tema de la infidelidad de los
maridos, y hasta de los amantes, en una puesta verbalista.
Jugar a “¡que
viene el lobo!”, es lo que se propone una pareja en La diferencia entre un
Manhattan y un mojito; pero
¡cuidado!, pues el final puede contener una sorpresa indeseable. La típica
pareja, jugando a las mentiritas, advierte que entre las mentiras podría
esconderse una verdad; pero no hay ni Manhattan ni Mojito.
A dos chicas
les falta dinero para someterse a cirugías estéticas, de manera que, inspiradas
en su serie favorita de TV, intentan un atraco en Las chicas de papel y
sus rehenes serán los espectadores. La puesta en escena “hiperquinética”, ante
el grupo de desconcertados rehenes, desarrolla una sátira que aprovecha la
popularidad de la serie de TV para hacer reír.
Un actualísimo
tema se pone en tela de juicio cuando David va a una Oficina del estado para
subsanar un error que debería ser menor. Sólo que las leyes, en muchos casos,
marchan mucho más lento que la vida. El tema es interesante y actual. Y cuando,
al fin se revela, atrapa al público, pero hay al menos un tercio del tiempo en
el que la trama se mueve en otra dirección.
Presentada en
inglés, The Sleeping Prince cuenta una historia de amor imposible entre
un hombre que se cree un príncipe de Disney y una malhumorada doctora. En
el espectáculo destaca la simpatía y el arduo trabajo de los actores. Presenta
un cuento de hadas traído a la actualidad miamense.
Viajar en el tiempo hasta 1492 y salvar a El último tequesta,
pasando por una psíquica, es la aventura que debe vivir Alicia para encontrar a
su amada Denise que ha desaparecido desde hace un mes. Es una obra fresca, que
se mueve entre la historia de amor y la especulación histórica. Mención
especial para Ailyn Zamora, quien incorpora cuatro personajes en quince
minutos.
Y un tema
sobre el que todos hablan en estos días. Hay una nueva variante para emigrar
desde Cuba. Y Aliocha pide a su tía Martica que utilice tal vía convirtiéndose
en La patrocinadora. El asunto de acuciante actualidad se convirtió en
una ópera a ritmo de salsa, reguetón y bolero. Dos excelentes voces cantan unos
textos que se mueven entre el erotismo brutal y lo más sucio de la realidad.
A modo de
conclusión, vale decir que, en los catorce años de perseverancia en Miami, Microteatro
ha pasado por varias instalaciones y en la actualidad sus contenedores se
pueden encontrar en el parque Maurice Ferré, en el corazón mismo del downtown
de Miami, y sería tan erróneo e injusto subestimarlo como pensar que es la
mejor opción teatral. Por eso, si algunos piensan que Microteatro está en
crisis permanente, sería como todo el teatro, porque el arte, para existir,
tiene que estar siempre en crisis.
La nueva
temporada comenzó el pasado 8 de junio con siete puestas en escena bajo el tema
“Superhéroes”: Kaballera, Batman in Little Havana, Sin miedo.
El super poder, Un café con el hombre araña, La capa, Un
super héroe en Hialeah y La reina de los super héroes. Microteatro
continúa.
Comentarios
Publicar un comentario